martes, 12 de agosto de 2008

Ensayo sobre Max Weber

Prólogo.

El ser humano ha querido siempre interpretar la realidad y explicar lo que pasa. La búsqueda de la “verdad” ha sido una constante en la historia de la humanidad.

En pleno desarrollo del capitalismo durante el siglo XIX varios autores se enfrascaron en explicar la génesis de este. De varios de ellos siguen vigentes algunas de sus reflexiones, Karl Marx, David Ricardo, etc. Mientras que otros han quedado ampliamente obsoletos y tienen interés en la medida que nos descubren como la metodología científica influye y determina las propias conclusiones, dicho de manera más clara, cada cual ve las cosas a través del color de su propio cristal. De forma exagerada esta visión se convierte en sectarismo, debemos ser humildes y no caer en visiones sesgadas.

Uno de los personajes que mejor expresan esa visión sesgada de la realidad es el autor alemán Max Weber.

ENSAYO SOBRE El ENSAYO, “LA ÉTICA PROTESTANTE Y EL “ESPÍRITU” DEL CAPITALISMO”, DE MAX WEBER.

Introducción.

Max Weber era un pensador alemán del final del siglo XIX y principios del XX, coincide su vida con el máximo desarrollo de la revolución industrial alemana y de la formación básica del capitalismo alemán, durante el periodo de entreguerras, la guerra Franco-Prusiana (1870-1871) ganada por Prusia y sus aliados de la Federación Alemana del Norte, y la Primera Guerra Mundial (1914).

Coincide, su vida, también con la unificación alemana y la formación de los elementos básicos de la nación germánica. La unificación se realizo sobre la base de Prusia, mayoritariamente protestante y precisamente el estado de la antigua Confederación Germánica que más resistencia opuso a la unidad, fue Baviera mayoritariamente católica y que, además, no participó en la guerra Franco-Prusiana Dejándose fuera a Austria, también católica, que tenía en la época su propia dinámica nacional y no formaba parte de la Confederación.

En la unificación jugo un papel importante su padre, político y diputado del nuevo parlamento alemán. De costumbres liberales estuvo en permanente conflicto con su mujer, la madre de Max Weber, una persona tradicional de religión calvinista.

En este contexto personal y social el libro de Max Weber tuvo un gran impacto dentro de los círculos políticos e intelectuales de la nueva nación, y por ende fue elemento clave en la discusión de los movimientos nacionalistas que en la época estaban en plena efervescencia, sobre todo en Europa.

Es evidente que el análisis que hace Weber se puede trasladar a otros contextos religiosos, Judíos-Cristianos, Judíos-Musulmanes, Cristianos-Musulmanes, Occidente- Oriente, Cristianismo-Budismo, Hinduistas-Musulmanes, Jainistas-Hinduistas, Sunniíes-Chiíes. etc. Esto lo hace permanecer de actualidad hoy en día, a pesar de que el contexto en el que fue creado ya no existe, y aparentemente eliminado con la derrota del nazismo después de la Segunda Guerra Mundial.

En definitiva la hipótesis es que el tipo de religión genera una base, sobre la que se puede asentar determinado nivel de desarrollo económico y social más o menos avanzado. Excluyendo previamente otros factores que también pudiesen influir.

Esta hipótesis simple es fruto de la observación empírica, podría ser una casualidad o no, en consecuencia si fuese lo segundo, habría que demostrarla.

A esta tarea se dedicaría Maw Weber en su conocido ensayo “La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo”.


Definición del objeto investigado

Introducción

Las sociedades se han debatido históricamente entre dos aspectos, y citando a Sombart, pág. 72, “Sombart ha distinguido en su exposición sobre la génesis del capitalismo entre “satisfacción de las necesidades” y “lucro” como los dos grandes leit motivs entre los que se ha movido la historia”. La decantación de un determinado colectivo hacia un lado u otro es la clave del desarrollo económico y social.

El autor recurre a definiciones bastante antiguas, expuestas más de 150 años antes, a mediados del siglo XVIII, 1736 y 1748, por Benjamín Franklin. Y a definiciones de otros autores más contemporáneos del autor.

¿Que se entiende por “espíritu” del capitalismo?, pág. 56, “Si realmente se puede encontrar un objeto al que tenga sentido aplicarle esta denominación tiene que ser una individualidad histórica, es decir, un conjunto de factores de la realidad histórica relacionados entre sí, al que nosotros le damos conceptualmente una unidad atendiendo a su significación para la cultura”.

Max Weber define el primer leit motiv como “tradicionalismo económico”, mientras que el segundo seria el “espíritu del capitalismo”, pág. 73, “utilizamos aquí la expresión “espíritu del capitalismo” para esa mentalidad que aspira a profesional y sistemáticamente al lucro por el lucro mismo”.

La clave es, según Weber, el cambio de “forma” del capitalismo. Uno de los elementos de la cadena productiva, el más “capitalista”, generalmente el comerciante, pasa a controlar todo el proceso productivo y se produce lo que hoy llamaríamos una integración vertical, los artesanos y pequeños productores pasan a ser obreros y de la tienda se pasa a la venta directa a los clientes, este cambio se produce gracias al estimulo del lucro, ya que supone muchos más beneficios.

¿Todo lo anterior está relacionado con la religión, o ha influido esta en el proceso de cambio?, aparentemente se podría pensar que estos cambios solo pueden tener detrás el liberalismo más extremo y no la religiosidad.

El autor cree que sí, pág. 78, “El “tipo ideal” de empresario capitalista que también se da entre nosotros con algunos ejemplos sobresalientes aislados, no guarda ninguna afinidad con esos alardes más bastos o más finos; aquél aborrece la ostentación y el derroche innecesario y el disfrute consciente de su poder y la aceptación más bien incómoda de de los signos externos del aprecio social del que disfruta”, o dicho de otro modo, para Weber el empresario perfecto era ascético. Este ascetismo tendría un claro origen religioso.

En contraste con las opiniones “tradicionales” que consideraban que el lucro por el lucro no tiene sentido, es absurdo y propio de instintos perversos, en la nueva visión el lucro es bueno. En la visión tradicional, sin embargo, si que tenía sentido legar los bienes a la Iglesia o construir iglesias, para congraciarse con Dios.

Una de las bases del capitalismo es el racionalismo económico, pág. 82, “a los representantes del “espíritu capitalista” siempre les ha parecido indudable trabajar para una organización racional del suministro de bienes materiales de la humanidad era uno de los fines que guiaban su vida”. Aquí el autor no considera que el racionalismo tenga relación específica con el protestantismo.

Los elementos diferenciadores

El protestantismo y en especial el calvinismo generan, según el autor, determinados conceptos sobre el comportamiento humano.

La profesión y el espíritu profesional están fuertemente arraigados entre la población protestante, ya que se encuentra específicamente en la traducción que hace Lutero de la Bíblia.[1]. O sea son productos de la reforma religiosa, pág. 94, “Es indudable, que esta calificación moral de la vida profesional profana fue una de las aportaciones de la Reforma, y en especial de Lutero, que mayores consecuencias tuvo y puede considerarse, por ello, como un lugar común”.

Sin embargo considera que el desarrollo posterior hizo caer al luteranismo en posiciones de “tradicionalismo”, pág. 102, “si la Reforma no se puede imaginar sin la evolución religiosa personal de Lutero y si aquélla siempre ha estado determinada espiritualmente por su personalidad, sin el calvinismo su obra no habría tenido una permanencia externa. Pero la razón por la que católicos y luteranos conjuntamente lo aborrecen está realmente en la peculiaridad ética del calvinismo”.

Para el autor, el calvinismo había salvado el “espíritu capitalista” de Lutero. Lo deja todavía más claro, pág. 125, “Ya habíamos encontrado en Lutero la deducción de la división del trabajo profesional desde el “amor al prójimo”. Pero lo que en Lutero era un planteamiento inseguro, se convirtió en los calvinistas en una parte característica de su sistema ético.”.

El hombre está sólo, el individualismo, pág. 119, “Esta doctrina con su patética inhumanidad, tuvo que tener sobre todo una consecuencia para el ánimo de la generación que se rindió ante su lógica interna: el sentimiento de una extraña soledad interior del individuo. En la cuestión más importante de la vida para los hombres de la época de la reforma, la de la salvación eterna, el hombre quedaba condenado a caminar solo su camino, frente a un destino establecido desde la eternidad. Nadie podía ayudarle”. La predestinación tiene como efecto el individualismo.

Para alcanzar el cielo, en el caso de ser elegido, no hace falta ser ostentoso, el ascetismo, pág. 120, “Unido a esta doctrina radical de la absoluta lejanía de Dios y de la carencia de valor de todo lo creado, este aislamiento interior del hombre contiene, por una parte, la base para la posición absolutamente negativa del puritanismo respecto a todos los elementos de carácter sensible –sentimental en la cultura y en la religiosidad subjetiva- porque son inútiles para la salvación y fomentan las ilusiones sentimentales y las supersticiones que divinizan a las criaturas –y, consiguientemente, respecto al rechazo fundamental de la cultura de los sentidos.”

La soledad genera organización, pág. 124, “Parece, en principio, un enigma cómo la indudable[2] superioridad del calvinismo en organización social podía estar vinculada a esta tendencia hacia la separación interior del individuo de los estrechísimos lazos con los que este mantiene envuelto el mundo. Pues bien, esa superioridad deriva, por muy raro que parezca en un primer momento, del carácter concreto que tuvo que adoptar el “amor al prójimo” cristiano bajo la presión del aislamiento interior del individuo a causa del concepto calvinista de Dios.”. La soledad obliga a los individuos a ser más organizados, ya que no cuentan con un círculo de apoyo externo prefijado, se han elaborar continuamente su propio círculo.

El trabajo duro es la mejor manera de alcanzar el “estado de gracia”. El autor se refiere al Calvinismo y a corrientes protestantes similares, la vida de las personas está predestinada, el hombre no puede hacer nada por evitarlo, el trabajo, la vida ordenada y sencilla constituye una forma de glorificar a Dios. Sin embargo los hombres desconocen si son los elegidos o los reprobados[3], por lo tanto han de comportarse como si fueran elegidos, el trabajo sin descanso constituye una forma de evitar la angustia de pensar en que no son los elegidos, la vida santa la deben de practicar todos, pág. 131, “Por otra parte, se recomienda encarecidamente, como el mejor medios de conseguir esta certeza, un trabajo profesional infatigable; éste y solo éste disipa cualquier duda religiosa y da la seguridad del estado de gracia.”.

La vida metódica, pág. 138, “El Dios del calvinismo, por el contrario, exige de los suyos y produce en ellos no “buenas obras”, sino una “vida santa”, es decir una santificación por las obras elevada a sistema. A la práctica moral del hombre ordinario se le despoja de su falta de sistema y planificación y se la configura como un método consecuente del modo de vida entero. No es realmente ninguna casualidad que se quedaran con el nombre de “metodistas los exponentes de la última renovación de las ideas puritanas en el siglo XVIII.”. En el catolicismo ya existía una vida metódica, era la vida de los monjes, regulada mediante reglas, pero el resto de la población no las tenía. Las reglas suponían un cambio importante, pág. 139, “El modo de vida monacal se convirtió en un método de un modo de vida racional, construido de manera sistemática, con el objetivo de superar el status naturæ, sustraer al hombre del poder de los instintos irracionales y de la dependencia de la naturaleza y del mundo, someterlo a la supremacía de una voluntad planificada.”.

Como consecuencia directa de la vida metódica se elabora el concepto de ascetismo, pág. 140, “Esta racionalización confiere a la religiosidad reformada su rasgo específicamente ascético y fundamenta su afinidad interna como su diferencia especifica con el catolicismo.”. El ascetismo puritano tiene al hombre como centro de la educación y trata de que lleve una vida lucida y a salvo de los instintos primitivos, para que pueda responder de la mejor manera posible a los retos de su vida cotidiana.

En las sociedades católicas medievales ya hubieron sociedades monacales que intentaron extender la vida ascética, metódica y los ideales de los monjes, al resto de la sociedad, en concreto el autor cita a los Franciscanos, nacidos no por casualidad en Asís y en las ricas y burguesas zonas del norte de Italia, pero fue el protestantismo el que encontró la clave para que triunfase, al incluir el ascetismo en la vida cotidiana ya que se podía practicar dentro de la familia, sin interferir en la moral. El calvinismo da un paso más, pág.144, “Y el calvinismo añadió a lo largo de su evolución posterior algo más: la idea de que era necesaria la acreditación de la fe en la vida profesional en el mundo. Con ello dio un impulso positivo al ascetismo, y al anclar su ética en la doctrina de la predestinación, en el lugar de la aristocracia espiritual de los santos en el mundo, predestinados por Dios desde la eternidad.”. [4]

También otras tendencias menores, como los pietistas[5], profundizaron en los esquemas ascéticos, pág. 162-163, “Pero en la medida en que, el pietismo, el elemento ascético racional mantuvo su supremacía sobre la parte sentimental, se impusieron las siguientes ideas, que son decisivas para nuestro punto de vista: 1) que el signo[6] del estado de gracia está constituido por el desarrollo metódico de la propia santidad hacia una perfección y una consolidación cada vez mayores y a controlar por la ley, y 2) que la providencia de Dios es la que actúa en los así perfeccionados, dándoles él una señal[7] con su paciente perseverancia y su reflexión metódica”. Se insiste en la idea de que la búsqueda de los elegidos constituye la actividad central de los pietistas, y la evolución del protestantismo va en esa dirección. Siempre que no se caiga en el sentimentalismo, ya que en ese caso la búsqueda quedaría perturbada, y no se desea encontrar la señal al caer en el fatalismo[8]. En resumen, pág. 164, “la idea de que es Dios mismo quién bendice a los suyos a través del trabajo es tan firme en los puritanos”.

Los numerosos grupos protestantes fueron evolucionando, especialmente cuando abandonaron Europa y se instalaron en América, sin embargo el autor considera que el calvinismo mantiene su superioridad sobre otras corrientes religiosas. Como por ejemplo, pág. 177, “Por ello el metodismo se presenta para nuestro punto de vista como el pietismo, es decir, como una doctrina con una base ética igualmente vacilante.”.

La práctica protestante se podía hacer de forma individual, bajo la batuta de una iglesia, o formando grupos y comunidades religiosas, como en los conventos católicos, pero incluyendo a las familias, lo que lógicamente complicaba la gestión de la comunidad, y sin dependencia orgánica de una iglesia. Imitaban el funcionamiento de las iglesias cristianas primitivas.

Algunas creencias protestantes consideraban que solo se podían ejercer en comunidad, como los cuáqueros[9], pág. 180, “llegamos a las comunidades religiosas, cuya ética tiene un fundamento teórico distinto de a la doctrina reformada.”. y pág. 181, “Esto quiere decir que la comunidad religiosa, la “iglesia visible” en el lenguaje de las iglesias reformadas, no se concibe ya como una especie de fideicomiso con fines supraterrenales, como una institución que incluye necesariamente, a justos e injustos (sea para aumentar la gracia de Dios - calvinistas- o sea para dispensar a los hombres los medios de la salvación –católicos y luteranos- ), sino que se concibe exclusivamente como una comunidad de personas creyentes y regeneradas, y sólo de éstas: en otras palabras, se concibe no como una “iglesia”, sino como una “secta””.

Naturalmente esta concepción de la estructura religiosa, determinaba la propia estructura de la sociedad, pág.192, “cuando tratemos la política social del protestantismo ascético y podremos observar entonces la gran diferencia existente entre los efectos de la policía de costumbres autoritarias de las iglesias oficiales y la policía de costumbres de las sectas, basadas esta última en un sometimiento voluntario. El hecho de que el movimiento baptista creara fundamentalmente “sectas”, y no “iglesias”, favoreció, en todo caso, la intensidad de su ascetismo.”. De la misma manera que en otras “sectas”.

Análisis de los efectos en la vida productiva.

Introducción

La hipótesis de Maz Weber es clara, los países con mayoría de población protestante tienen un nivel de vida superior a aquellos con mayoría católica. Y en los países donde ambos sectores poblaciones eran significativos y coincidían, los protestantes ocupaban mejores puestos en la pirámide social. E incluso va más allá y hace distinción entre protestantes y considera a los calvinistas, como era su propia madre, más avanzados que los luteranos.

¿Qué pasa en las poblaciones, donde además de coincidir en el mismo territorio diferentes religiones, también existen diferencias nacionales o étnicas? El autor da por sentado que las diferencias nacionales implican automáticamente diferencias sociales, esta afirmación claramente racista la especifica en la pág. 43, “Este fenómeno lo encontramos reflejado en los datos de las estadísticas confesionales coincide con una diferencia de nacionalidad y, por ello[10], con un diferente grado de desarrollo cultural –como ocurre en el este de Alemania entre alemanes y polacos-“[11]

Que ocurre también en las zonas mayoritariamente protestantes con un alto grado de desarrollo económico, pero que ya lo tenían antes de la aparición del protestantismo, y que por lo tanto, se podría afirmar que la religión no ha influido en su desarrollo. La pregunta es entonces otra, pág. 45 “¿qué fundamento tenía esta fuerte predisposición de los territorios más desarrollados económicamente para una revolución eclesiástica?”, Max Weber le vuelve a dar la vuelta al problema, el protestantismo fue una revolución necesaria y coherente con el desarrollo económico, pág. 46 “Lo que encontraban reprochable aquellos reformadores, que surgieron precisamente en los países más desarrollados económicamente, no era que hubiese demasiado control religioso-eclesiástico de la vida sino que hubiera demasiado poco.”. En la discusión sobre quien fue primero la revolución social o la religiosa, la respuesta es la religiosa.

Elementos

El ascetismo influye directamente en la intensidad de trabajo, pág. 200, “En primer lugar, el trabajo es el medio ascético acreditado desde antiguo, que, como tal, ha sido apreciado desde siempre en la Iglesia de Occidente. Es el preventivo específico contra todas aquellas tentaciones, que el puritanismo resume bajo el concepto de “unclean life”[12], y que no desempeñan un papel pequeño. El ascetismo sexual en el puritanismo sólo es diferente en el ascetismo monacal en cuanto al grado, no en cuanto al principio que subyace en él, y es más amplio”. Igualmente en lo referente a las dudas religiosas, pág. 201, “contra las dudas religiosas y los escrúpulos de conciencia, contra las tentaciones sexuales se prescribe también –junto a una dieta sobria, comida vegetariana y baños fríos -: “trabaja duro en tu profesión”. El trabajo duro es una manera de alejar lo que los ascetas creían que eran tentaciones.

La exaltación del trabajo, pág. 202, “Pero, además, el trabajo es, sobre todo, el fin mismo de la vida prescrito por Dios. La frase de San Pablo “quien no trabaje que no coma” tiene validez absoluta y para todos. Las pocas ganas de trabajar son síntoma de que se carece de estado de gracia.”. El trabajo es básico en la vida de los hombres y sin trabajo no hay nada.

El trabajo pasa a ser el centro de todo, y no como elemento auxiliar de la vida, como en la idea “católica”, pág. 202, “En este punto se manifiesta claramente la separación respecto a la doctrina medieval[13]. Santo Tomás de Aquino había interpretado esa frase, pero, según él, el trabajo solo es necesario, naturali ratione, para la conservación de la vida del individuo y de la comunidad. Cuando este fin no existe, cesa también la validez del precepto.”.

En el debate sobre la profesión y la división del trabajo[14], el autor recuerda como Lutero consideraba que las personas no podían cambiar de profesión porque irían en contra de la voluntad divina. Pág. 204, “era un deber religioso que el individuo perseverara en la posición y en los limites que Dios le había asignado…..Había, por tanto, aceptar el mundo como era, y sólo esta aceptación podía señalarse como deber religioso.”. Citando a otros autores considera que esta apreciación corresponde a la idea que un trabajo especializado contribuye a un mejor desarrollo de este. Mientras que otros trabajos, pág. 205, “son ocasionales e inestables, y pasa más tiempo en la pereza que en el trabajo, y cuando cierra sus explicaciones en los términos siguientes:"y él [trabajador profesional] realizará su trabajo en orden, mientras que el otro está en continuo desconcierto y su negocio no conoce no tiempo ni lugar….por lo cual una profesión estable es lo mejor.".

El trabajo inestable y/o jornalero no es deseable y conduce a las personas que lo ejercen a ser poco sistemáticas y metódicas, y por lo tanto no cumplirán con los deseos de Dios. Pág. 206, “Lo que Dios exige no es el trabajo en sí mismo, sino el trabajo profesional racional.”. Las personas que realizan trabajos ocasionales, o dicho de otra manera no realizaban trabajos bajo las normas y estructura de los gremios, eran personas que contravenían los principios divinos.

El cambio de profesión era posible, siempre que se haga correctamente, y sea de más utilidad y, además, en algún caso es conveniente, pág. 207, “Pues ese Dios, al que el puritano ve operante en todos los acontecimientos de la vida, le muestra a uno de los suyos una oportunidad de lucro, lo hace intencionadamente. Y por ello el cristiano creyente tiene que seguir esa llamada, aprovechándose de esa oportunidad”. El camino divino es sagrado. Y es incorrecto no querer progresar, pág. 209, “Querer ser pobre es como querer estar enfermo.”.

El puritanismo también despreciaba aquellas manifestaciones culturales que no pudieran ser consideradas como religiosas, el autor cita varios ejemplos como el deporte, el teatro, y ciertas formas de arte pictórico.

También el calvinismo justificaba y explicaba las diferencias sociales, pág. 230, “el reparto desigual de los bienes de este mundo es obra de la providencia divina, la cual, con estas diferencias, así como con la concesión particular de la gracia, persigue sus objetivos secretos.”. Además los trabajadores también están imbuidos de los mismos principios ascéticos y por lo tanto eficientes y eficaces.

Evidencias empíricas.

La educación tiene una influencia clara en el desarrollo económico y social, el autor manifiesta que estadísticamente se demuestra que los protestantes eligen mayoritariamente enseñanzas técnicas y los católicos humanista.

El mismo fenómeno ocurre en los oficios, los protestantes eran ampliamente mayoritarios entre los operarios cualificados dentro del sistema industrial, mientras que los católicos permanecen en el sistema artesanal. También para el autor era una evidencia empírica que muchos países mayoritariamente católicos importaban obreros cualificados protestantes.

Los obreros protestantes están mejor calificados para el trabajo, porque son más responsables y metódicos en su labor, pone como ejemplo la Inglaterra del siglo XVIII y concretamente a los metodistas, pág. 71 y 72, “El desprecio y la persecución que encontraban por ejemplo los obreros metodistas en el siglo XVIII por parte de sus camaradas de trabajo no guardaban relación en absoluto con sus excentricidades religiosas,….., sino que guardaban relación con su particular disposición para el trabajo”.

¿Se puede explicar lo descrito anteriormente por un fenómeno de discriminación histórica?, aquí el autor discrepa de la pregunta y pone de ejemplo a otras minorías religiosas marginadas que, a lo largo de la historia, estaban más desarrolladas que las mayoritarias, citando expresamente a judíos y hugonotes[15].

La respuesta es que en la nueva mentalidad capitalista es lícito moralmente ganar dinero, el dinero no es equivalente a demonio, y además, se ha de trabajar para ganar dinero y no solo para sobrevivir, trabajar con el sudor de la frente no es un castigo divino.

Ganar dinero se convierte en un fin en si mismo, en un hábito, el individuo hace girar su vida alrededor del dinero, gastar lo menos posible, no despilfarrar, y ganar lo máximo. Gastar en exceso y sin justificación se convierte en inmoral, por ejemplo la ropa ha de servir para protegerse del frío y no para presumir.

El desarrollo económico solo se puede sostener sobre la base de generar riqueza por encima de la simple supervivencia, este plus esta riqueza nueva es lo que avanzar a las sociedades. No hay que conformarse con lo que se tiene. Los individuos deben buscar cosas nuevas, investigar para generar más dinero y crear riqueza.

La acumulación de riqueza no se puede confundir con la codicia insana, se ha de hacer evidentemente con honradez, porque se volvería en contra del propio sistema capitalista, hace diferenciar la codicia capitalista, de la codicia de otras épocas históricas a las que descalifica.

Max Weber insiste que la mentalidad capitalista y el sistema capitalista tienen un proceso de generación independiente, la acumulación de capital se pueden dar por diferentes circunstancias, guerras, recursos naturales, etc., pero si no existe una mentalidad capitalista, estos capitales no serán invertidos de forma “correcta”, y no se generará riqueza, desapareciendo los capitales cuando las circunstancias de acumulación cambien.

Síntesis

Las nuevas sociedades supusieron un cambio de mentalidad de las personas. Es aquí donde aparecen las religiones, una nueva mentalidad social solo puede ser implementada, y sobre todo en aquella época, por instituciones religiosas, especialmente las protestantes que se habían separado del catolicismo al inicio de la era moderna, donde se desarrolla la forma económica y social más desarrollada del feudalismo, especialmente en algunos países de Europa.

La nueva mentalidad viene marcada por los elementos siguientes:

La profesión y el espíritu profesional.
El individualismo.
Organización
Trabajo duro.
Vida metódica.
El ascetismo


El catolicismo, la religión católica considera el dinero como elemento auxiliar, la vida ha de girar alrededor de la felicidad, se ha de trabajar para comer y el trabajo es un castigo divino, en los países católicos se considera, en la época de Weber, que trabajar con las manos es degradante, tener las uñas largas y la piel blanca era signo de nobleza. En el catolicismo no se considera suficientemente la profesión y la actividad económica, solo los monjes disponen de unas reglas estrictas de comportamiento y de actividad profesional. Para soportar esta argumentación Weber menciona a Santo Tomás de Aquino.

El luteranismo, Weber considera fundamental esta religión, Lucero desarrolla el concepto de profesión, en alemán Beruf, que según el autor no existe una definición tan estricta en otros idiomas de países católicos, en cierta manera considera que el luteranismo hacía extensiva las normas profesionales de los monjes a toda la sociedad. La responsabilidad de las personas con una profesión y el deber del trabajo eran clave en el capitalismo. Todas las profesiones son importantes y necesarias, no hay unas superiores a otras.

Protestantismo ascético, el autor se refiere al Calvinismo y a corrientes protestantes similares, la vida de las personas está predestinada, el hombre no puede hacer nada por evitarlo, el trabajo y la vida ordenada y sencilla constituye una forma de glorificar a Dios. Sin embargo los hombres desconocen si son los elegidos, por lo tanto han de comportarse como si lo fueran, el trabajo sin descanso constituye una forma de evitar la angustia de pensar en que no son los elegidos, la vida santa la deben de practicar todos.

El puritanismo racionalista, propio del Calvinismo evita los excesos y obliga a administrar las cosas de la mejor manera posible, ya que son propiedad última de Dios. Y es la clave para el desarrollo del capitalismo, pág. 223, “Lo dicho hasta ahora podríamos resumirlo diciendo que el ascetismo protestante intramundano actúa con toda su energía contra el disfrute despreocupado de la riqueza; este ascetismo coarta el consumo especialmente el consumo de lujo. Por el contrario descarga, con efecto, la adquisición de bienes de los lastres de la ética tradicional; le rompe las cadenas al afán de lucro, no solo haciéndole legal sino considerándolo expresamente como querido por Dios….La lucha contra al molicie y la dependencia de los bienes externos no es ninguna lucha contra la riqueza y el lucro, sino contra las tentaciones asociadas a ellos.”. Pág. 229, “el empresario burgués puede perseguir sus intereses de lucro, y debe hacerlo, si se mantiene dentro de los límites de la corrección formal, si su conducta moral es intachable y si el uso que hace de su riqueza no es escandaloso.”.

Opiniones de algunos autores sobre el ensayo

Pilles Lipovetsky, “El imperio de lo efímero”

En autor se plantea actualizar los conceptos sobre la economía política expresados Adam Smith, con unos planteamientos nuevos.

En la definición de riqueza se consideraba que era sólo el dinero o equivalentes acumulados. Había que hacer una nueva definición. Aunque la expresión externa de la riqueza se exprese en dinero, el concepto de riqueza es más amplio, incluye todos los bienes de la persona o nación.

Existen en el mundo diferentes sociedades o pueblos con niveles de desarrollo económico y social. La producción de la riqueza está condicionada por las condiciones físicas y otras por las humanas. La distribución sólo está condicionada por las humanas.

Estos condicionantes son los que estudia este ensayo.

Joseph A. Schumpeter, “Historia del Análisis Económico”

El autor hace referencia a la escuela histórica “novisima”, y a sus miembros Spiethoff, Sombart y Max Weber.

Spiethoff, analiza en profundidad los hechos y de forma detallada.

Sombart, en “Capitalismo moderno” interpreta la historia en su conjunto mezclando disciplinas y metiendo en el mismo saco hechos filosóficos, históricos y económicos.

Max Weber, consigue llegar a la profundidad de la cuestión planteada. Piensa que las leyes sociales son diferentes a las leyes físicas, ya que existen condicionantes culturales, englobando en este concepto cuestiones como la religión.

En Alemania se dieron las condiciones para que apareciese en ella una escuela histórica importante.

Herbert Marcuse, “El hombre unidimensional”

El capitalismo norteamericano es una sociedad cerrada integra a la existencia privada y a la pública. Pág. 8, “La sociedad cerrada sobre el interior se abre hacia el exterior mediante la expansión económica, política y militar”, en otras palabras imperialismo.

La exportación del “modo de vida” no hace distinciones, todo es un paquete, incluido la falta de libertad real que se da, a pesar de la existencia de la libertad formal.

La sociedad norteamericana es muy agresiva, agresividad generada por la fuerza del eros, de la supervivencia de la especie. Los avances técnicos y sociales nos permitirían prescindir de la agresividad para avanzar, nos libera de la carga primitiva de la supervivencia. En este contexto los intelectuales y técnicos forman una base importante para el cambio social. También la existencia de sociedades avanzadas no capitalistas provoca un debate dentro del sistema capitalista y ayuda a este cambio.

Maurice Godelier, “Instituciones económicas”

Las estructuras sociales, políticas, económicas, religiosas, etc., están relacionadas. En las sociedades antiguas era más visible la religión y la política, pero no por ello, la economía no jugaban un papel secundario.

El autor matiza a Marx al considerar la importancia de las relaciones de parentesco en las sociedades primitivas. Precisamente este ejemplo lo utiliza para criticar a aquellos que ponen a las estructuras económicas como explicación última de las relaciones sociales, o dicho de otra forma critica el reductivismo materialista. Todas las estructuras están íntimamente interrelacionadas.

Esta interrelación se produce constantemente de forma que todas las relaciones se adaptan continuamente unas a otras[16], naturalmente en situaciones de normalidad, si no fuera así se generarían contradicciones y tensiones. A veces estos cambios son tan profundos que acaban destruyendo el marco social antiguo y produce uno nuevo



Ubaldo Martínez-Veiga, Antropología Económica. Introducción Jesús Contreras.

La antropología económica es citando a Godelier, pág. 10,”debería caracterizarse poner de relieve lo que de “no-económico” influye en lo “económico” así como lo de “económico” existe e influye en lo “no económico””. Dicho de otra manera, la relación entre el campo de estudio de la antropología (las relaciones sociales en sentido amplio) y el campo de estudio de la economía.

Hace girar el estudio, sobre la antropología económica, alrededor del mercado, se constituye en el eje económico, puesto que en el convergen todas las relaciones económicas. Las opiniones e ideas sobre el mercado nos mostraran las diferentes visiones que de la realidad económica tuvieron y tienen las diferentes sociedades.


[1] Se refiere a la palabra alemana Beruf
[2] En el original no hay subrayado.
[3] certituto salutis
[4] Es evidente que el voto de castidad de los monjes aseguro la propiedad de la Iglesia sobre las propiedades de los monasterios, pero también evito que se pudiera extender su vida al resto de la población.
[5] Grupos luteranos que tenían como objetivo hacer de la piedad su actividad central.
[6] La negrita no está en el original
[7] La negrita no está en el original
[8] Doctrina que considera todo lo que pasa como determinado anticipadamente e inevitable.
[9] Literal, sociedades de amigos..
[10] La negrita no está en el original.
[11] Se refiere a la zona polaca ocupada por Prusia después de la última partición de Polonia en 1795.
[12] Literal, vida sucia.
[13] Católica
[14] El debate es en realidad, y por la época, sobre los gremios y sobre su propia estructura interna, maestros, oficiales y aprendices. Y si era correcto cambiar de profesión.
[15] Los hugonotes son una minoría protestante en Francia
[16] El autor hace referencia del concepto cibernético del feed-back

lunes, 11 de agosto de 2008

Transcribo un articulo que me parece interesante.
La Vanguardia 29-07-08
Recetas sostenibles para hacer frente a la crisis

Economistas de corte ecologista cuestionan las habituales medidas de reactivación
En tiempos de disparados precios de materias primas, recursos energéticos menguantes y cambio climático, hay algo aún más preocupante en el ciclo económico que la inminente fase de recesión. Se trata de la posterior fase de expansión.
Por eso, las habituales prácticas de reactivación de la demanda - políticas monetarias expansivas, construcción de infraestructuras y recortes de impuestos- puede que ya no valgan. En primer lugar, porque, como dice el profesor de Harvard Ken Rogoff, "si China, EE. UU. y Europa estimulan la demanda simultáneamente sólo provocarán más subidas de precios del petróleo y otras materias primas".
En segundo término, porque, como advierten economistas de corte ecologista, otra fase de crecimiento que tira como la anterior de la compra de chalets suburbanos, todoterrenos, viajes en avión y comidas importadas desde el otro extremo del planeta dificultará el cumplimiento con las metas de reducción de las emisiones de carbono. "El precio actual del petróleo es lo único que nos separa ahora del cambio climático descontrolado", advierte George Monbiot, autor de La era del consenso.
"La crisis es una oportunidad para no volver a la misma máquina de hedonismo consumidor que, como comprueban los estudios sobre economía y felicidad, no aumenta la satisfacción de nadie", según Andrew Simms, de la Fundación New Economics en Londres, especializado en economía medioambiental. "Hemos basado nuestras economías en shopping, crédito fácil y avaricia rapaz y aunque nuestros gobiernos no se han dado cuenta ya se acabó", añade Colin Hines, autor de El nuevo proteccionismo.
Simms y Hines son los autores - junto con el periodista de The Guardian Larry Elliot y otros investigadores sobre la sostenibilidad medioambiental- de un teórico plan de reactivación hecho a la medida de nuestros tiempos que ellos califican como el green new deal. El plan combina el paquete de choque más famoso de la historia, el que adoptó Roosevelt en 1931 para combatir la Gran Depresión, con las últimas teorías de economía medioambiental. "Tenemos delante no sólo un credit crunch y el inicio del agotamiento de recursos energéticos, sino también una bomba de relojería medioambiental", dice Simms. Pero ¿cómo se hace compatible el new deal de Roosevelt, un plan keynesiano de gigantescas obras públicas de infraestructuras que incluyó la construcción de 100.000 de carreteras y, 120.000 puentes, con la reducción de emisiones? La respuesta para Simms y Hines es una inversión masiva para instalar energías renovables en viviendas y "convertir cada casa en una central energética".
Citando el ejemplo de Alemania, donde se han creado 250.000 empleos en la industria de energía fotovoltaica en cinco años, los autores del green new deal creen que las nuevas infraestructuras de energía renovable generarían cientos de miles de empleos. Se financiarían mediante la emisión de bonos y subidas de impuestos a las rentas altas.
Simms y Hines rechazan que la recuperación de tasas de crecimiento del PIB del 3% o 4% debería ser el objetivo de un programa antirrecesión. "El PIB es un indicador francamente sin sentido; el crecimiento en las últimas dos décadas no ha beneficiado al asalariado medio y no es compatible con la biosfera", dice Simms. Su fundación ha elaborado otros indicadores que servirían como metas para políticas de reactivación, dice.
Nuevas tecnologías - como la llamada revolución clean tech propuesta por Barack Obama en EE. UU.- pueden ser un impulso económico, pero Simms advierte que la tecnología no puede sustituir radicales cambios de comportamiento. Cita la economía de autosuficiencia de la Segunda Guerra Mundial y el modelo actual de autosuficiencia alimentaria en Cuba como ejemplos. En Estados Unidos, el programa "Jardines por la victoria" liderado por Eleanor Roosevelt en la Segunda Guerra Mundial es otro ejemplo. Simms propone programas de jardinería urbana. "La jardinería promueve el bienestar", dice. "No estamos elogiando la austeridad, sino redefiniendo lo que es el progreso", dice Simms.
Si todo esto suena políticamente inviable, Simms dice que según un sondeo entre 35.000 británicos realizado por su Fundación no existe ninguna relación entre satisfacción de vida y niveles de consumo. Diversos estudios comparten esta tesis, aunque Betsey Stevenson, de la Brookings Institution en Washington, la rechaza en un reciente informe. En cualquier caso, ya no hay alternativa, dice Hines: "En cuanto la economía repunte, los precios energéticos volverán a dispararse y los centros comerciales van a convertirse en tierras baldías".
Comentario personal
Todas las formas económicas y el capitalismo no podia ser una excepción han avanzado en movimientos cíclicos. Estos ciclos han sido más o menos amplios, pero desde que se conoce su existencia, una de las tareas básicas de la política económica ha sido aplanarlos, contando para ello con diferentes mecanismos y medios.
En este articulo se expresa una alternativa de política económica alternativa, plenamente posible y razonable.
Tenemos unos gobiernos en la Unión Europea a los que les parece que la situación económica no va con ellos y que de momento no estan dispuestos a emprender medidas anticrísis de ningún tipo, bueno la medida de no subir los salarios no la cuento porque es reiterativa e inútil.

GREEN NEW DEAL

A continuación transcribo un articulo de prensa que me parece interesante.


La Vanguardia 29-07-08
Recetas sostenibles para hacer frente a la crisis

Economistas de corte ecologista cuestionan las habituales medidas de reactivación

En tiempos de disparados precios de materias primas, recursos energéticos menguantes y cambio climático, hay algo aún más preocupante en el ciclo económico que la inminente fase de recesión. Se trata de la posterior fase de expansión.

Por eso, las habituales prácticas de reactivación de la demanda - políticas monetarias expansivas, construcción de infraestructuras y recortes de impuestos- puede que ya no valgan. En primer lugar, porque, como dice el profesor de Harvard Ken Rogoff, "si China, EE. UU. y Europa estimulan la demanda simultáneamente sólo provocarán más subidas de precios del petróleo y otras materias primas".

En segundo término, porque, como advierten economistas de corte ecologista, otra fase de crecimiento que tira como la anterior de la compra de chalets suburbanos, todoterrenos, viajes en avión y comidas importadas desde el otro extremo del planeta dificultará el cumplimiento con las metas de reducción de las emisiones de carbono. "El precio actual del petróleo es lo único que nos separa ahora del cambio climático descontrolado", advierte George Monbiot, autor de La era del consenso.

"La crisis es una oportunidad para no volver a la misma máquina de hedonismo consumidor que, como comprueban los estudios sobre economía y felicidad, no aumenta la satisfacción de nadie", según Andrew Simms, de la Fundación New Economics en Londres, especializado en economía medioambiental. "Hemos basado nuestras economías en shopping, crédito fácil y avaricia rapaz y aunque nuestros gobiernos no se han dado cuenta ya se acabó", añade Colin Hines, autor de El nuevo proteccionismo.

Simms y Hines son los autores - junto con el periodista de The Guardian Larry Elliot y otros investigadores sobre la sostenibilidad medioambiental- de un teórico plan de reactivación hecho a la medida de nuestros tiempos que ellos califican como el green new deal. El plan combina el paquete de choque más famoso de la historia, el que adoptó Roosevelt en 1931 para combatir la Gran Depresión, con las últimas teorías de economía medioambiental. "Tenemos delante no sólo un credit crunch y el inicio del agotamiento de recursos energéticos, sino también una bomba de relojería medioambiental", dice Simms. Pero ¿cómo se hace compatible el new deal de Roosevelt, un plan keynesiano de gigantescas obras públicas de infraestructuras que incluyó la construcción de 100.000 de carreteras y, 120.000 puentes, con la reducción de emisiones? La respuesta para Simms y Hines es una inversión masiva para instalar energías renovables en viviendas y "convertir cada casa en una central energética".

Citando el ejemplo de Alemania, donde se han creado 250.000 empleos en la industria de energía fotovoltaica en cinco años, los autores del green new deal creen que las nuevas infraestructuras de energía renovable generarían cientos de miles de empleos. Se financiarían mediante la emisión de bonos y subidas de impuestos a las rentas altas.

Simms y Hines rechazan que la recuperación de tasas de crecimiento del PIB del 3% o 4% debería ser el objetivo de un programa antirrecesión. "El PIB es un indicador francamente sin sentido; el crecimiento en las últimas dos décadas no ha beneficiado al asalariado medio y no es compatible con la biosfera", dice Simms. Su fundación ha elaborado otros indicadores que servirían como metas para políticas de reactivación, dice.
Nuevas tecnologías - como la llamada revolución clean tech propuesta por Barack Obama en EE. UU.- pueden ser un impulso económico, pero Simms advierte que la tecnología no puede sustituir radicales cambios de comportamiento. Cita la economía de autosuficiencia de la Segunda Guerra Mundial y el modelo actual de autosuficiencia alimentaria en Cuba como ejemplos. En Estados Unidos, el programa "Jardines por la victoria" liderado por Eleanor Roosevelt en la Segunda Guerra Mundial es otro ejemplo. Simms propone programas de jardinería urbana. "La jardinería promueve el bienestar", dice. "No estamos elogiando la austeridad, sino redefiniendo lo que es el progreso", dice Simms.


Si todo esto suena políticamente inviable, Simms dice que según un sondeo entre 35.000 británicos realizado por su Fundación no existe ninguna relación entre satisfacción de vida y niveles de consumo. Diversos estudios comparten esta tesis, aunque Betsey Stevenson, de la Brookings Institution en Washington, la rechaza en un reciente informe. En cualquier caso, ya no hay alternativa, dice Hines: "En cuanto la economía repunte, los precios energéticos volverán a dispararse y los centros comerciales van a convertirse en tierras baldías".


Comentario personal:


El capitalismo y todas las formas de producción precedentes han e

jueves, 7 de febrero de 2008

Historia de las Sociedades. Conclusiones.

Este escrito está registrado.El autor autoriza su reproducción entre comillas, siempre que se cite expresamente la fuente.


HISTORIA DE LAS SOCIEDADES


CONCLUSIONES

Evidentemente los nuevos modos de producción abarcan también un mayor espacio geográfico, o sea, un mayor marco social. El comercio y la conquista forman la avanzadilla de ese mayor espacio, de la misma forma es también bastante conocido que las nuevas formas de producción se van gestando en el seno de las antiguas y que también lo hace el marco social, así vemos por ejemplo como antes de la caída del Imperio Romano este puso las bases del feudalismo (Dioceclano) y que en el período absolutista de este (feudalismo), se pusieron las bases del nacionalismo, de la misma forma en las fases más extremas del capitalismo se ponen las bases del sistema mundial (UE, FMI, OMC, ONU, etc.).

La importancia del parentesco también evoluciona, en la primera fase la comunidad primitiva (la más larga) no tenía ninguna importancia el padre, la línea de la madre determinaba la continuidad de los grupos. El sedentarismo y la aparición del concepto de propiedad hace desaparecer la promiscuidad generalizada y todas las sociedades se organizan sobre la base de familias a cuya cabeza se sitúa el más viejo o el más fuerte. El incremento de las comunidades gracias a los nuevos métodos productivos hace aparecer la tribu, sin embargo, esta estructura gentilicia es rota por los jefes militares, el esclavismo la rompe parcialmente en la clase dominada, mientras que la clase dominante consolida esta relación (nobleza). El capitalismo rompe definitivamente los restos de la estructura gentilicia especialmente en la clase dominada, la tendencia histórica es pues la desaparición de la estructura gentilicia o sea el incremento del individualismo.

También es bastante conocido el ciclo de libertad de la fuerza de trabajo, la parte más importante de la clase dominada va perdiendo libertad hasta llegar a la esclavitud generalizada, pudiéndose afirmar que en esta época la fuerza de trabajo se encuentra en su mayor fase de opresión, consolidándose en esta época las grandes religiones (excepto el islamismo), cristianismo, taoísmo, budismo, confucianismo; y los grandes conceptos de organización social, derecho, instituciones, burocracia, estado, etc., nos encontramos con el punto de inflexión histórica que marca dos épocas diferentes. A partir de ese momento las fuerzas productivas van adquiriendo mayor libertad, siervo, gremio, trabajador asalariado, etc., si se sigue el proceso la producción debería de tener, mayoritariamente, factores humanos libres (autónomo o similar).

Naturalmente el incremento de la organización implica también de la organización dependiente del gobierno, o sea, lo que definimos como Estado, el incremento del funcionariado y otras características del estado es pues constante.

Coherente con lo anterior se produce un ciclo de la evolución científico-técnica, la separación entre trabajo intelectual (asumido por la clase dominante) y trabajo físico hasta culminar en la sociedad feudal ([1]).

En la sociedad Esclavista y en la Bárbara sedentaria, se produce la transformación desde la forma empírica de evolución de la ciencia a la forma deductiva, el ejemplo más conocido es Pitágoras que recoge la tradición deductiva que por los mismo motivos se produce en la tercera época bárbara (esclavizada) especialmente en Egipto, esta forma deductiva en una época de pocos conocimientos científicos represento a medio plazo el estancamiento de la ciencia. Hasta bien avanzado el feudalismo y con la aparición de fuerzas ligadas directamente a la producción (burguesía), se vuelve a considerar el empirismo ([2]), se descubre la imprenta, la pólvora, la astronomía moderna, el papel, la contabilidad, el cero, la numeración moderna, nuevas formas de cultivo, la química, etc.

La separación entre trabajo físico y manual era tan importante que en China se consideraba innoble el trabajo físico y la nobleza se dejaba uñas largas para demostrar que no se realizaba. En España fue necesario un decreto real para "ennoblecer el trabajo físico" firmado por Fernando VII, el proceso de asunción de la forma empírica de la ciencia y por lo tanto de disminuir la diferencia en trabajo intelectual y físico es paulatino hasta nuestros días, evidentemente esta evolución no es homogénea sino como todo a saltos y paradas.

Los movimientos revolucionarios o simplemente reformadores no suelen venir solos, responden a puntas de lanza de un movimiento de cambio más amplio, naturalmente solo una parte de este movimiento se consolida, se produce en consecuencia un doloroso rechazo hacia algunas de las ideas surgidas del movimiento revolucionario o reformador.

Además, se puede saltar de una forma de producción muy poco evolucionada a otra más evolucionada, sin pasar necesariamente por pasos intermedios, como demuestran la colonización de territorios alejados del centro (África, América, etc.), ahora bien este paso es siempre provocado desde el exterior, la evolución endógena ha de cubrir necesariamente todas las etapas.

La evolución ha de ser en conjunto, de nada sirve evolucionar en la técnica, si no se evoluciona en lo social, ya que la sociedad será incapaz de desarrollar nuevos conocimientos técnicos, por ejemplo la sociedad esclavista romana fue incapaz de absorber y evolucionar con los conocimientos de su época, los esclavos llegaron a ser una rémoras para el progreso de su forma social, por lo tanto es falsa la idea de que solo las innovaciones técnicas nos pueden conducir necesariamente al progreso.

En la línea de la especialización van apareciendo nuevas organizaciones, que van asumiendo funciones antes inmersas en una sola organización, así por ejemplo los partidos políticos u organizaciones similares, asumen funciones, que en otras épocas realizaban las organizaciones religiosas, de las que también se separaron otras facetas (cultura, enseñanza, justicia, registro civil, notaria, etc.). Como es lógico en todas las organizaciones se incrementa su cohesión interna y la relación entre sus miembros, por ejemplo los clubes liberales y los partidos de notables, van siendo sustituidos por partidos modernos, procesos parecidos ocurren en todas las organizaciones sociales.

Uno de los debates más vivos sobre la sociedad se encuentra en la definición de que hechos nos muestran la decadencia de esta. Aquí se parte del criterio de considerar a una sociedad como cualquier otra cosa viva. O sea tendremos decadencia cuando esta sociedad sea incapaz de reproducirse y cuando la desaparición de organizaciones no va acompañada de la aparición de otras nuevas que le sustituyan, dentro del sistema el envejecimiento va acompañado a su vez del surgimiento de organizaciones al margen del sistema, la clase dominante va perdiendo los instrumentos de dominación a este proceso se le podría llamar descomposición del sistema. Incapaz de evolucionar el sistema decadente se aferra a sus instituciones, haciéndose más agresivo, más desconfiado, más violento y más opresor para sus propios ciudadanos (súbditos, siervos, etc.), estos elementos no son solo físicos, de hecho van unidos a los intelectuales.

En el desarrollo social existe una ley la primera de la evolución que ya se remarcó al principio. Así pues para sobrevivir una clase social antagónica o sea, una clase social que sufre la presión de otras clases sociales, necesita invariablemente concentrar sus organizaciones económico-sociales, como consecuencia la estructura social se piramidaliza, colocándose en el vértice superior un sector de esta clase social que asume la función dirigente (alta nobleza, etc.), este proceso se produce en diferentes épocas pero siempre en la misma línea, cuando este proceso se agota o sea el sistema es incapaz de concentrarse más nos encontraríamos al borde del cambio de forma social.

Existe una evidencia expuesta ya por muchos autores y es que el centro de los sistemas, se va desplazando históricamente hacia el oeste ([3]). Aunque se olvidan otras sociedades importantes ([4]), el esquema anterior seria cierto, (sin llegar lógicamente a la categoría de ley). La explicación podría estar en que la mayoría de los cambios se dan en las sociedades fronterizas (periféricas) y los descubrimientos han ido hacia el oeste.

¿Cuales serian las condiciones de una sociedad para que tenga un importante nivel de desarrollo?, es evidente que no es la riqueza de materias primas, ni una buena situación geográfica, ni otros factores externos a la sociedad. La clave del desarrollo está en la propia estructura social, las estructuras internas y el papel de los individuos dentro de estas, así como la evolución histórica de la sociedad, por ejemplo la Generación del 27 solo se pudo dar en España, los Picasso, Dalí, etc. de Francia, Alemania, y otros países estaban enterrados o aniquilados por la Primera Guerra Mundial. Argentina era uno de los países más desarrollados del mundo en los años 50 del siglo XX, la dictadura populista la hundió en pocos años y la situó en el tercer mundo.

Imaginémonos una sociedad que decidiese por ley que las mujeres no pudiesen trabajar, automáticamente bajaría el PIB, del orden del 40% en los países más desarrollados. Las leyes y costumbres no económicas son tan importantes para el desarrollo como las económicas.

Hay determinadas correlaciones evidentes, el nivel educativo, la tasa de actividad, el nivel participación femenina, etc. son directamente proporcionales al desarrollo, el nivel de corrupción, el nivel de inseguridad, etc., son inversamente proporcionales.

Desde el punto de vista empírico parece fácil conocer cuales son los factores fundamentales del desarrollo económico y social, se coge una sociedad modelo que cumpla con nuestras expectativas y simplemente se la pone de referencia. El problema surge cuando no nos ponemos de acuerdo con la definición de desarrollo social y económico, y aparecen multitud de índices, cada uno de los cuales hace hincapié en determinados elementos. Pero en realidad cada uno responde a determinados intereses, los grupos y clases que forman una sociedad no son neutros, cada uno de ellos defienden posturas diversas y estas se reflejan en todos los elementos de análisis de una sociedad. Por eso es tan difícil analizar una sociedad contemporánea.

Las sociedades que avanzan tienden a eliminar las imperfecciones sociales y económicas, y en las que retroceden aumentan las imperfecciones, esta hipótesis es fácil de entender en el plano económico, aquellas empresas que son eficientes y consiguen dar salida a una determinada demanda, salen adelante y obtienen beneficios, perfeccionando el funcionamiento del mercado. En términos gráficos tendríamos un círculo perfecto para representar una sociedad perfecta, una sociedad real seria un círculo imperfecto, se evoluciona en positivo si se reducen las imperfecciones y nos acercamos al círculo perfecto.


La única forma de reducir las imperfecciones es que las organizaciones e individuos de una determinada sociedad, Estado, empresas, asociaciones, gremios, etc., y las reglas y leyes que regulan las relaciones entre ellos, favorezcan siempre el desarrollo colectivo por encima de intereses personales o de grupo. Para que sea posible la cohesión social es fundamental que el máximo número de individuos y organizaciones acepten el orden social. Por lo tanto si las reglas de cambio social están claras y son fácilmente entendibles se favorece la cohesión social. Si los cambios son de forma lenta pero continua se evoluciona mejor que a saltos (revoluciones).

Todos los grupos que forman una sociedad tienden a que las leyes, normas y costumbres les favorezcan, esta afirmación es obvia y a primera vista normal, pero si un grupo o varios se ponen de acuerdo para forzar las normas a su favor, perjudicando a otros grupos, se esta disminuyendo la capacidad de desarrollo social y económico, y obstruyendo el Interés General Óptimo que hace compatibles entre si los intereses particulares, el ejemplo más fácil es el de los monopolios, carteles de precios, etc., y otro sería el de las mafias, ampliamente dañinas para el progreso. En resumen, poner el interés general por encima del particular no es solo una cuestión ética, es un elemento básico del desarrollo social y económico.

El principio expuesto en el párrafo anterior, es uno de los más constantes de la historia como referente básico de filosofías y religiones, lógicamente bajo explicaciones diversas, por ejemplo en el cristianismo, amar a Dios (interés general) por encima de todas las cosas (interés particular). La mayoría de principios morales y filosóficos tienen la misma base; el problema radica en que a veces no se cumplen y es cuando comienzan la decadencia de las sociedades.

Lógicamente una de las constantes sociales es la apropiación que hace la clase o grupo dominante de la interpretación del Interés general, o sea de cómo se aplica en cada momento. Es en este punto donde encontramos uno de los elementos que nos indica la decadencia, si al grupo dominante le interesa una interpretación del interés general afín a su interés particular y este es incompatible con los otros intereses generales o lo que sería lo mismo el interés general óptimo, según definición hecha más arriba, los ejemplos son múltiples a lo largo de la historia.

Hay un problema evidente la perspectiva, para un observador contemporáneo de una sociedad es muy difícil observar la decadencia y los problemas de esta, es mucho más fácil para un observador alejado en el tiempo, es lo que se conoce como perspectiva histórica. De que manera se podrían establecer reglas precisas para que un contemporáneo sea capaz de analizar su sociedad de forma eficiente. La respuesta a la pregunta anterior es evidentemente la que se ha hecho toda la humanidad desde que hay conciencia de historia y de sociedad, en consecuencia la respuesta ha sido también múltiple y variada a lo largo de los siglos.
Hay dos tipos de respuestas, la primera, la determinista, sería aquella que nos dice que nuestro destino está ya escrito y que hagamos lo que hagamos no podemos modificarlo, está claro que esta posición es un truco de los grupos conservadores para mantener la sociedad inalterable y por lo tanto a su favor a corto plazo; a la largo plazo es perjudicial para toda la sociedad. La segunda es justo lo contrario, no hay nada determinado todo es posible. Es evidente que en la actualidad nadie defiende a rajatabla las dos posturas expuestas más arriba de forma extrema, pero si que encontramos trazos de las dos por todas partes.

Como exponíamos en la Introducción las sociedades humanas son herederas de las sociedades animales y estas a su vez dependen de las bases biológicas, físicas y químicas que condicionan las estructuras materiales, a su vez el ser humano ha creado toda una serie de normas y costumbres a lo largo de los siglos. Todos estos elementos condicionan de sobremanera cualquier modificación de las estructura social, además de la actitud de los grupos que puedan sentirse perjudicados por el cambio.

En consecuencia las limitaciones expuestas en el párrafo anterior serían las únicas, algunas de ellas evidentemente se pueden abordar también en el cambio como las costumbres, pero implican un proceso seguramente más lento que por ejemplo un cambio de leyes. Las únicas limitaciones reales al cambio son las naturales y aun así la humanidad ha ido elaborando respuestas técnicas a lo largo de milenos, para superarlas y adaptarlas a sus necesidades en lo posible. Ambas limitaciones, las naturales y las creadas por la humanidad, han de ser tratadas de forma coordinada en cualquier cambio, y un cambio en solo un aspecto sería un cambio falso, porque ambas limitaciones han de ser vencidas a la vez y coordinadamente.

Estos elementos son ampliamente conocidos tanto por expertos en política social como por la mayoría de los humanos vía sentido común. Y de hecho han servido de base para elaborar casi todas las interpretaciones sobre las sociedades y el cambio social. Estas interpretaciones han venido siempre marcadas por los intereses concretos de los grupos afines a las personas que las realizaban, este hecho es perfectamente lógico, las interpretaciones independientes han sido en general utópicas y sin base social alguna y en consecuencia irrealizables (Tomás Moro, Robert Owen, etc.).

Para que determinadas ideas sociales triunfen es absolutamente necesario que cuenten con apoyo social, es por lo tanto imprescindible que estas ideas sean coherentes, entendibles y realizables. Agrupar en torno a estas ideas al mayor número de grupos es el paso previo al cambio social, la falta de independencia es imposible de soslayar, cuando hablamos de sociedad, política social y cambio social la independencia ideológica no existe, y no puede existir porque los promotores del cambio social han sido siempre grupos minoritarios, en un principio, y por lo tanto con un discurso ideológico diferente al mayoritario en ese momento, y que cuando se han ido haciendo mayoritarios han adaptado su discurso ideológico a las nuevas realidades convirtiendo su discurso en predominante, y viendo como aparecen otros grupos renovadores que repiten esta historia en un circulo continuo y sin fin.

La evolución social es paralela a la técnica, la económica, la cultural y la política, lógicamente con ritmos diferentes pero nunca incompatibles. La evolución perfecta no ha existido nunca, pero si existiese sería armónica, o sea todos los aspectos de la sociedad evolucionando a la vez, sin pausa y sin paradas.

[1] En la sociedad feudal avanzada, la nobleza consideraba un deshonor el trabajo físico.
[2] A pesar de la iglesia católica, que lógicamente defendía posiciones dogmáticas.
[3] Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, Visigodos, Francia, Sacro Imperio, Inglaterra, USA Este, USA oeste, Japón, China, etc.
[4] Germania y China Antigua especialmente.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Historia de las Sociedades. El Capitalismo

Este escrito está registrado.El autor autoriza su reproducción entre comillas, siempre que se cite expresamente la fuente.

HISTORIA DE LAS SOCIEDADES



EL CAPITALISMO

Empieza a desarrollarse un concepto revolucionario que amplia el marco feudal, el concepto de nación, y había dos vías que facilitaron la labor, por una parte el poder real que centralizaba el aparato administrativo ([1]), vaciaba el poder local y de la nobleza y por otro el desarrollo de los parlamentos que habían pasado de ser asambleas de la nobleza a ser asambleas del conjunto de los sectores dominantes incluida la burguesía lógicamente como consecuencia del desarrollo económico de esta.

En Inglaterra este proceso se entremezcla lo que permite la revolución republicana, y la toma del poder por parte de la nobleza aburguesada y la burguesía (1649), y es consolidada después (1688), se llega a un acuerdo entre la alta burguesía (whigs), y la nobleza (tories), para alternarse en el poder (1689), este modelo permitió el desarrollo del capitalismo en Gran Bretaña, mucho antes que en otros lugares, facilitando de paso el desarrollo en el territorio que después serían los Estados Unidos de América.

Como ha ocurrido otras veces a lo largo de la historia y al calor de la revolución, surgen alternativas más radicales que por alguna circunstancia no llegan a triunfar.

En Inglaterra tenemos especialmente dos, los niveladores (leveller) y los cavadores (diggers). Los primeros quieren imponer una revolución más pura que suprimiese la nobleza y una mayor igualdad de derechos políticos, tolerantes en materia religiosa con las organizaciones religiosas independientes (que no reconocían la jerarquía eclesiástica), y se organizaron sobre la base del ejército republicano (Cromwell). Por primera vez buena parte del sector más desposeído de la población se dio cuenta que poseía un poder capaz de romper los esquemas sociales. A través del control de parte del ejército consiguieron imponer "el pacto del pueblo" la primera semiconstitución burguesa. Y los segundos pretendieron imponer un colectivismo agrario, pero su número era muy reducido y al final como también ha ocurrido otras veces, su principal líder (Gerrard Winstanley) terminará de cuáquero ([2]).

La represión posterior, genera una importante emigración hacia América, poniendo una de las bases del sistema político y social en el futuro pueblo fronterizo de Estados Unidos.

En la América española se produce el desarrollo del mercantilismo, durante la segunda mitad del siglo XVII y siglo XVIII, el incremento de una burguesía terrateniente igual que en las otras Américas, pero en estas con un mayor peso del esclavismo (que se convertiría en el negocio más floreciente de la época), prolongado hasta la primera mitad del siglo XIX.

La revolución burguesa elimina el esclavismo, por ejemplo en España se suprime oficialmente en 1820 por un tratado con Inglaterra, aunque en la práctica duro hasta 1840, porqué en el tratado se hicieron muchas excepciones territoriales.

Vemos pues como la burguesía comercial y financiera más o menos matizada por la nobleza toma decisiones de gobierno en Inglaterra y Holanda, sin embargo, las organizaciones profesionales representativas (bancos y compañías de indias), no entraban en fuerte contradicción con la nobleza terrateniente, ya que eran instituciones en la que esta participaba y que forman parte de la estructura del mercantilismo la fase más avanzada del sistema feudal.

El salto cualitativo aparece pues con la burguesía industrial, cuya organización de centros fabriles demanda de mano de obra masiva, rompiendo definitivamente los lazos feudales de los gremios en la artesanía y de la servidumbre en la agricultura. Este es el elemento clave que en Europa generaría la revolución industrial. En el siglo XIX, y también en la segunda mitad del XVIII, la burguesía comienza a desplazar a la nobleza a veces en un largo proceso que por ejemplo en España abarca gran parte del siglo XIX, con hechos significativos, en 1812, 1820, 1835, 1854, 1868 y 1874.

Pero por primera vez en la historia en un país centro de una forma social, el feudalismo absolutista (Francia), se produce una revolución hacia otra forma social, pero poco antes también se producía la misma revolución en un pueblo periférico y fronterizo Estados Unidos, es indudable la influencia de esta sobre la francesa, la reducida nobleza en la América inglesa, permite obtener una revolución cuasi pura, además por la distancia geográfica a salvo de invasiones y guerras contrarrevolucionarias como las ocurridas en Europa en la época napoleónica.

También en el resto de América, se producen movimientos similares, pero la existencia de viejas noblezas terratenientes, las dificulta desde el punto de vista social, unido a las intrigas urdidas desde EE.UU.

El problema de la pureza de la revolución, es un tema importante, porque como se ha demostrado condiciona sobremanera el propio desarrollo de la clase que toma el poder y en consecuencia el carácter de la sociedad que se forma, he aquí una clave diferenciadora entre la burguesía de EE.UU. y la de otros países.

Hay pues cuatro formas principales, de toma de poder por parte de la burguesía, la guerra de liberación nacional (América), la ocupación exterior (Alemania), la sucesión de pequeñas revoluciones que acaban en pacto (España, Inglaterra) y la revolución (Francia), estas cuatro formas parecen en general que se producen en todos los movimientos sociales que implican cambios de clase dominante, aunque también se dan de forma combinada cuando el cambio se produce en diferentes fases.

La revolución francesa, constituye la forma más conocida de toma de poder por parte de la burguesía, a ello se debe en parte la influencia ideológica que represento en el siglo XIX para todo el mundo, eclipsando otras formas de cambio menos espectaculares.

El desarrollo de una forma peculiar de feudalismo absolutista (Ilustración), desarrolla las ideas de la nueva sociedad, haciendo que la revolución francesa, esta directamente influenciada, por los escritos teóricos, de los intelectuales burgueses (Voltaire, Rousseau, etc.). La burguesía francesa espoleada por los cambios producidos en Inglaterra y Holanda, y por su propio desarrollo económico (mercantilismo), se encuentra en un momento determinado, inmersa en una profunda crisis económica y social, esta situación extrema acompañada del profundo nivel de estructuración que había alcanzado la sociedad francesa, favoreció que el cambio se diese de forma tan violenta.

Los movimientos sociales revolucionarios pueden producirse tanto en los territorios periféricos (fronterizos) como en los centros, aunque lo normal históricamente hablando es que se produzca en los periféricos, donde las relaciones sociales menos estrictas permiten el desarrollo de otras formas sociales y al encontrarse la población en peores condiciones económicas con respecto a la población centro ([3]) la induce a tratar de alcanzarla, superarla o destruirla. Esto se agrava si tenemos en cuenta que la sociedad dominante en el centro suele establecer relaciones de dependencia favorables con respecto a las periféricas, manteniendo estas últimas el despilfarro de las primeras que en parte van a parar a los sectores de la población más desfavorecida del centro para mantener la estabilidad social.

Vemos pues en la evolución el paso de la comunidad primitiva, el clan, la tribu, la ciudad, el feudo y la nación como penúltimo marco social, el último no sabemos como será pero es fácil de deducir será en todo el mundo.

Todas las sociedades nuevas en la línea del aumento de la complejidad social, van aportando nuevas organizaciones y modificando las anteriores por ejemplo la burguesía aporta un ejército nacional numeroso (gran armée), una policía permanente, una fuerza paramilitar permanente (gendarmería, guardia civil), una forma básica de represión del delito (la cárcel) ([4]), un tipo de empresa (sociedad anónima), desarrolla el salario, etc., hay también organizaciones que son eliminadas y otras que dejan su huella marcada en la organización que la sustituye.

La burguesía desarrolla también su propio concepto de marco social, la nación, concepto más amplio que el feudo que se basa no en la adhesión a una estirpe determinada, sino en la pertenencia a una unidad social determinada con una identidad cultural común (lengua, leyes, burocracia, etc.).

El proceso contrarrevolucionario que de hecho matizó los avances burgueses, comienza con la liquidación y destrucción de los grupos que propugnaban la aniquilación definitiva de las organizaciones feudales (jacobinos, etc.), en definitiva se impone el modelo burgués que agrupa en su seno a importantes sectores de la nobleza feudal; en definitiva la alta burguesía (comercial y financiera principalmente) ante el temor del pueblo, prefiere aliarse con los sectores feudales que acepten en lo general su modelo de sociedad.

La subida al gobierno de Francia de Napoleón, supone pues el paso lógico, su enorme y rápida expansión se debe a varios factores, especialmente el nuevo tipo de ejército con grandes masas de soldados, y el apoyo a las transformaciones burguesas en todos los países (España, Alemania, Italia, etc.).

El naciente capitalismo industrial necesita expansión territorial a la búsqueda de nuevos mercados y fuentes de materias primas, la expansión comercial- marítima de Inglaterra y de otros países proporciono la acumulación necesaria para la inversión industrial, la expansión francesa se basaba, debido a las condiciones históricas de la época, en una expansión continental, este último elemento primo sobre los otros y esta en el origen del relativo fracaso de la aventura napoleónica, facilitando la aniquilación de las revoluciones más liberales, en aquellos países, donde no se habían consolidado.

Uno de estos países es España, cuyos vaivenes históricos marcan uno de los modelos de desarrollo capitalista. La corona española abarcaba importantísimos territorios en todo el mundo, sin embargo la burguesía estaba poco desarrollada, excepto en algunas zonas de América, como en los virreinatos de la Plata (Buenos Aires) y de Nueva Granada (Caracas) y en algunas ciudades europeas como Cádiz, en la mayor parte de América la lucha antifeudal constituyó de hecho una lucha de liberación nacional, bajo el que se constituyeron las nuevas naciones americanas. En la península, cuando la invasión napoleónica desarticula el estado feudal, la burguesía tiene su primera oportunidad, ya anteriormente, la baja nobleza y algún sector de la burguesía, habían participado en levantamientos en el siglo XVIII, 1754, 1766 (Motín de Esquilache), la represión de la última condujo a numerosas desapariciones de detenidos ([5]).
En España, la nobleza había apostado mayoritariamente por el Estatuto de Bayona de 1807, esta era la expresión española de la sociedad francesa de la época napoleónica, además, de no ser una Constitución, se daba importancia a la nobleza y al clero, cada uno de los cuales tenían la misma importancia que la burguesía en la asamblea constituyente. Las Cortes (parlamento) son elegidas por estamentos ([6]), 25 del clero, 25 de la nobleza, 62 de provincias y colonias, 30 de las ciudades, el Rey elige 15 del comercio y 15 de la Universidad, y de forma parecida se elegía el Senado. Los franceses imponen la supresión del derecho feudal, garantizando el crecimiento del capitalismo, sin embargo la corona sigue contando con amplios poderes ejecutivos con lo que prácticamente monopoliza el poder.

Toda Constitución, no es más que la expresión de la correlación de fuerzas, en un momento dado, hay que recordar, que no todos los ciudadanos tienen derecho de voto, este Estatuto no llega nunca a consolidarse y, además, había una guerra contra los franceses y en consecuencia contra el Estatuto.

El elemento más representativo es la Constitución de 1812. Elaborada por las fuerzas liberales representativas del poder local, el único poder que permanece vivo e independiente, es el principio de soberanía nacional (y no de soberanía popular) es él más importante y supone la aniquilación de la soberanía feudal, con la consiguiente supresión de los privilegios y de las organizaciones a cuya cabeza se encuentra la nobleza. Estos privilegios habían sido incrementados para protegerse de otras organizaciones más dinámicas. Sin embargo, se mantiene la corona, y concede amplios poderes a las Cortes (Congreso), al sistema de elección de diputados e incluso de estos dentro de los propios partidos, fijando exhaustivamente las competencias del Rey, era tal la desconfianza, que la propia Constitución fijaba una posibilidad de reforma, tan complicada que la hacía prácticamente imposible sin el consenso de la mayoría de las organizaciones.

Las organizaciones feudales se habían dividido en dos grupos, aquellos que habían aceptado el Estatuto, como mal menor, y la que se lanzaba a la lucha militar contra el liberalismo, un pequeño grupo se había nucleado en torno a Fernando VII, reconocido como Rey por los liberales. La intervención inglesa y la lucha guerrillera, acabaron con la expulsión de los franceses.

Sin embargo, se restaura el feudalismo absolutista y los liberales tantos los que formaron parte del ejército, como los que habían participado en la guerrilla, fueron ejecutados o encarcelados, las razones son muy simples las organizaciones feudales permanecieron intactas y por lo tanto conservaron su poder, por el contrario las organizaciones burguesas permanecieron prácticamente iguales y en consecuencia la salida del ejército francés, hizo volver a la correlación de fuerzas anterior a la guerra, las modificaciones casi exclusivamente teóricas, fueron eliminadas fácilmente.

Ante esta situación se encadena toda una serie de sublevaciones y levantamientos, durante las dos primeras terceras partes del siglo XIX, el país conoció una infinidad de estos. El carácter individualista de la burguesía, y el espíritu romántico de la época conformaron la situación.

La pérdida de América y en consecuencia de los impuestos, supuso el golpe más duro a la corona, su recuperación era en consecuencia prioritaria. Sin embargo el grueso del ejército simpatiza con las revoluciones liberales americanas. La guerra había transformado las fuerzas armadas, numerosos oficiales y generales habían ascendido durante la guerra ([7]), y el contacto directo con las fuerzas invasoras hace evolucionar a muchos militares, como ocurrió con los decembristas rusos para luchar contra una revolución liberal se disponía de un ejército liberal.

Las tropas que marchaban hacia América, acabaron levantándose (Riego 1820), previamente se habían producido otros levantamientos fracasados, Mina (Pamplona 1814), Porlier (La Coruña 1815), Richart y la conspiración del triángulo (Madrid 1816), Lacy (Barcelona 1817), y Vidal (Valencia 1819), de hecho el levantamiento de Riego también resulta un fracaso, pero por repercusión de este se produjeron otros en el norte y la corona temerosa de una revolución liberal, cede y jura la Constitución de Cádiz. Sin embargo, en sustancia la correlación de fuerzas no había sido modificada y la operación de la corona se podría considerar un repliegue táctico.

Una fracción de los liberales (exaltados) propugna unas reformas más profundas, que sacasen del papel a la Constitución de 1812, se organizan alrededor de sociedades patrióticas (especie de partidos políticos) y comienzan a fomentar organizaciones burguesas (milicia nacional, prensa, etc.), la fracción en el gobierno (moderados) no acepta estas reformas y mantiene la sociedad feudal (con un gobierno teóricamente burgués), lo cual no es una contradicción sino que al contrario situaciones similares se han dado a lo largo de la historia, algunas organizaciones feudales no aceptan ni esta solución, y se producen levantamientos absolutistas, Fernández de Córdoba (Madrid 1822), movimientos guerrilleros (Seo de Urgell, etc.), ante esta situación, la posición de los moderados es dubitativa y da pie a la entrada en España de los llamados “cien mil hijos de San Luis” ([8]) formados básicamente por franceses al mando de Angulema.

El 1 de octubre de 1822 Fernando VII declara ilegales los actos de gobierno realizados bajo la Constitución, la represión llego a tal punto que por primera y única vez en la historia contemporánea europea, se disolvía un ejército (el español) y se alquila por dos millones de francos al mes un ejército francés de 45.000 hombres (9 de febrero de 1824) y dos regimientos de suizos (más adelante tres), también fueron cerradas las academias militares por considerar peligroso aumentar el nivel cultural del ejército y se crea un cuerpo de voluntarios absolutistas.

La represión es tremenda y está dirigida por el confesor del rey, padre Víctor Damián Sáez, el terror asola España, los pocos liberales que logran sobrevivir llegan a Londres primero y después a Francia (1830), la imposibilidad de cambio semi-pacífico queda frustrada, poniendo pie a una violencia que marcara la historia de España durante el siglo XIX, se suceden los golpes liberales, Tarifa (1824), Alicante (1826), Gibraltar, Pirineos, Málaga (1830) y también conservadores Bessieres (1825).

La situación económica con un feudalismo en descomposición y un capitalismo coartado políticamente es desastrosa, apenas quedan organizaciones económicas en pie, y no se empieza a recuperar hasta después de 1830, especialmente en Cataluña (textil). La situación en Europa conduce a cambios en sentido liberal, en este contexto de crisis profunda, especialmente en el campo, (malcontens 1827, Manresa 1828), con un apoyo institucional a las tesis conservadoras, incluida la Iglesia católica, se fortalecen las posiciones más reaccionarias ([9]) dando lugar al Carlismo (1833).

El pretendiente Carlos se autoproclama Rey, comenzando la primera guerra carlista (7 años), contra la Regente María Cristina y las organizaciones conservadoras que le apoyan, se ven necesitadas del apoyo de los liberales moderados (Cea Bermúdez), la culminación de este proceso es el compromiso entre la nobleza moderada (Javier de Burgos) y el liberalismo moderado (Martínez de la Rosa), la plasmación escrita es el Estatuto Real (10 de abril de 1834, este compromiso se refleja en el reparto de poderes, los próceres del reino (nobleza y grandes contribuyentes), la cámara de procuradores (alta burguesía), la primera es de elección real, las competencias de ambas cámaras son mínimas, y la participación del pueblo llano nula, en las primeras elecciones a procuradores ([10]), participaron el 0,15% de la población y en las segundas el 0,06%, hay que tener en cuenta, que para ser elector era necesario disponer de altas rentas.

Por un lado tenemos una entidad muy poco representativa y por otro los carlistas controlan zonas importantes, sobre todo en el norte y el noreste, la milicia nacional (voluntarios liberales), tuvo de asumir tareas militares y se forman juntas locales de carácter liberal.
El levantamiento de los sargentos de la Granja (1836), provoca la restauración de la Constitución de 1812 adaptada, 25 años después en medio de mucha sangre los liberales habían conseguido el derecho a existir, pero aun les quedaba un largo camino, hasta la toma del poder para ello es absolutamente indispensable el crecimiento de la burguesía y de sus organizaciones y sobre todo derrotar a la reacción feudal, agrupada básicamente alrededor del carlismo.

Es en este punto donde se produce el gran desarrollo del capitalismo, en Cataluña el textil, en Vizcaya la siderurgia, en Asturias y Huelva la minería moderna, etc., las transformaciones más importantes, se realizan en la tenencia de la tierra, la desamortización de Mendizábal (1834), supuso el enriquecimiento de las arcas estatales, y la introducción masiva de la burguesía en el campo ([11]) y aparecen las primeras organizaciones presindicales (1840).

Entramos en el proceso de transición que abarca el segundo tercio del siglo XIX. El proceso en el resto de la Europa continental es similar, en Portugal por ejemplo tuvieron sus carlistas particulares (miguelistas), pero al contrario que en España si estuvieron en el gobierno y luego al ser derrotados fueron reprimidos, mientras que en España siguieron en lo fundamental con sus prerrogativas,

En Francia la revolución burguesa había calado tan profundamente, que ya en Febrero de 1848 se produce un gran movimiento revolucionario de matiz más radical que se expande por toda la Europa Occidental, Austria y Alemania (Marzo), y también en España (Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia) participan en este movimiento los primeros socialistas utópicos activos (Blanqui, Blanc, etc.). La represión genera más de 10,000 muertos solo en París y supone la definitiva consolidación de la burguesía, este movimiento es el heredero indirecto de la revolución de 1830. Durante estos 18 años (1830-1848) se van organizando multitud de organizaciones burguesas (Joven Europa, etc.), que iban a protagonizar la historia posterior a 1848, de esa fecha en adelante se van organizando los grandes movimientos, que iban a protagonizar el siglo XX ([12]) y empieza la cuenta atrás para la nobleza en aquellos países donde aun se mantiene en el poder, en España para evitar el contagio del 48 se cierran las fronteras y se deporta a miles de sospechosos.

En España el período que comienza en 1837, es conflictivo porque supone una lucha por el poder, entre la burguesía en ascenso que va generando nuevas organizaciones (empresas) y la nobleza en descenso, la posición de la corona (María Cristina) es bastante clara, nombra jefes de gobierno del partido moderado (nobleza), independientemente de cual fuese la correlación de fuerzas en las Cortes, la corona gobierna al margen del parlamento, en la oposición de forma sistemática los progresistas, incluso cuando con la subida del gobierno de Espartero se aceptan algunas de sus propuestas (1840), entre esta fecha y 1844, se encadenan una serie de golpes y contragolpes, que acaba con la vuelta atrás, o sea, de los gobiernos moderados puros y se emprenden una serie de medidas que perjudican a importantes sectores de la burguesía.

Durante siglos la nobleza había tenido el poder en el campo, y mantenía el orden con sus propios medios, el cambio de situación histórica hace que esta sea incapaz de hacerlo. En consecuencia se crea una guardia rural (Guardia Civil, 1844), emprendiendo un período represivo contra los progresistas, la figura más conocida de la represión es Narváez y como consecuencia de la nueva situación se proclama la Constitución de 1845, más regresiva que la del 37, donde incluso los Ayuntamientos son nombrados por el gobernador, en las elecciones solo voto el 1% de la población, en consecuencia se frena el desarrollo de la burguesía.

La descomposición de la nobleza tiene su expresión más conocida y popular, en la vida amorosa emprendida tanto por la reina madre (María Cristina), como por la reina (Isabel II), que no concordaba con la que oficialmente se preconizaba y que ellas junto a la mayoría de la nobleza eran los primeros a incumplir y ya sabemos que una de las características de la clase en decadencia es el doble discurso moral.

Pero aun la situación se va a derechizar más, la nobleza asentada en el poder gracias a la represión intenta recortar las pocas posibilidades de representación de las organizaciones burguesas, la Constitución y las leyes de 1852, fija el cuerpo electoral en 25.650 personas (para el Congreso), para el Senado y otras instituciones es aun más restrictiva, tan reaccionario era el proyecto que las propias Cortes se opone a él y Bravo Murillo las disuelve.

Las organizaciones burguesas habían crecido enormemente, especialmente en el Norte, Levante, Madrid y Cataluña, ante el temor de una revolución liberal, varios generales moderados se levantan contra esta situación (O'Donell), su escaso éxito convierte al levantamiento en liberal, con lo que se convierte en exitoso, como en el caso de Riego. El compromiso y la ingenuidad supuso el mantenimiento del grueso de las instituciones, por ello en el gobierno estarán representados tanto O'Donell (moderados), como Espartero (progresista tibio), pero cuando se calman los ánimos, las organizaciones reaccionarias vuelven a la carga, y a la situación anterior (1856), por ello tanto la Constitución como algunas leyes no llegaron a fructificar.

Durante los 12 años siguientes se va consolidando el régimen. Tenemos pues una continuidad histórica que marca el grueso del período de formación de la burguesía española, atrayéndose a los sectores más oportunistas y débiles de la burguesía, el incremento de esta propicia el surgimiento del grupo de los Demócratas, que supera por la izquierda a los Progresistas. Este período culmina cuando el sector más reaccionario encabezado por Narváez vuelve al gobierno, produciéndose una época de fuerte violencia (San Daniel, San Gil, etc.), haciéndose insostenible el régimen. Progresistas y Demócratas se unen (pacto de Ostende), formalizándose Juntas en todo el país, se levanta el ejército (Topete, Serrano, etc.) y el régimen se derrumba prácticamente sin lucha (1868), los Progresistas toman la iniciativa (Serrano), y emprenden junto a los demás sectores las reformas necesarias para una sociedad burguesa (sufragio universal masculino, cortes soberanas, etc.), pero la nobleza aburguesada seguía afincada en sus organizaciones y no acepta en su totalidad el régimen burgués luchando contra este. El Rey Amadeo I de Saboya, no consigue la confianza general y dimite, casi todos los cambios reformadores en España han sucedido casi por sorpresa y la proclamación de la I República (11 de febrero de 1873), no podía ser una excepción, pero la derecha sigue conspirando (Martos, carlistas, etc.) y a su vez las diferentes capas de la burguesía van abandonando el gobierno, que al final solo es mantenido por los republicanos federales (Pi i Margall).

La alianza, de las capas burguesas más reaccionarias con los rescoldos de la nobleza, formarían los elementos básicos, sobre los que se construiría la clase dominante en España, en el siglo XIX y XX, la oligarquía financiera y terrateniente que pasa a ser el elemento dominante, sobre la burguesía industrial que queda supeditada a la primera, sobre todo por la falta de consolidación la I República (liberal i federal), que representaba en cierta manera los intereses de las zonas que se habían industrializado.

El grueso de la fuerza de los republicanos federales estaba en Cataluña, la zona más industrializada de España, la rotura del modelo federal y progresista (industrializador) que se dibuja en la Constitución republicana de julio de 1873, pone las bases del conflicto de intereses entre los diferentes modelos de desarrollo económico y social, algunos de ellos mayoritarios en algunas regiones históricas muy importantes socialmente y que intentaran desarrollar su propio modelo, basándose en las características culturales diferenciadas con otras zonas de España.

El naciente movimiento obrero totalmente inexperto y desorganizado se lanza a apoyar las posiciones más radicales de la pequeña burguesía, por ejemplo el movimiento Cantonalista (1873-74) cuya represión (Salmerón), genera una fuerza militar reaccionaria que estaría detrás de los levantamientos de Pavía y Martínez Campos (1874) que restauran la monarquía, hecho similar se produjo 50 años más tarde en Asturias.

La represión subsiguiente encabezada por Cánovas, iba a suponer la configuración definitiva del sistema político, que con variaciones iba a perdurar hasta que la fuerza y organización del movimiento obrero (y su número), modificará la correlación de fuerzas entre las organizaciones sociales. Que en el caso de España ocurriría en el primer tercio del siglo XX, aunque en algunas zonas más industrializadas (Cataluña, Madrid, Valencia y País Vasco) podríamos adelantar algunos años.
Naturalmente en Europa central, Gran Bretaña y América de Norte, el enorme desarrollo de la industria y en consecuencia el incremento del número de trabajadores y de burgueses, supone ya en el último tercio del siglo XIX una presencia significativa del naciente movimiento obrero y del liberalismo. En consecuencia la historia de esas sociedades es bastante diferente a la explicada para España. Si fijásemos la distancia en años sería entre 30 y 70, dependiendo del aspecto a tratar y del país.

En el aspecto técnico es evidente por ejemplo la primera maquina de hilar la “Mule-Jenny” desarrollada en Inglaterra en 1779 llega a Cataluña en 1830, con 51 años de retraso, la distancia se reduce con el ferrocarril, el primero en España [13], la línea Barcelona - Mataró en 1847, “solo” 22 años después de la primera línea mundial Stockton - Darlington.

Pero lógicamente nos interesa centrarnos en las distancias de las estructuras sociales, y como estas van disminuyendo conforme avanza el desarrollo económico cada vez más globalizado. Si nos situamos a finales del siglo XVIII existe un país con un importante desarrollo Gran Bretaña, y otros dos en buenas condiciones, con una importante capacidad económica, Estados Unidos y Francia, en ambos países se había realizado un proceso revolucionario, que puso las base social para alcanzar en pocos años a la Gran Bretaña, diferentes hechos violentos facilitaron el proceso, las revoluciones de 1830 y 1848, en el caso de Francia, la expansión hacia el oeste y la guerra civil 1861-1865 en el caso americano. Algunas sociedades periféricas habían alcanzado a las centrales prácticamente a mitad del siglo XIX, en Alemania donde la unificación del país está unida al desarrollo capitalista llega el alcance en la práctica en 1870, al vencer en la guerra Franco - prusiana.


España, Rusia y otras sociedades seguían siendo periféricas en la sociedad global capitalista, por ejemplo España en esas mismas fechas se continuaba discutiendo el modelo social entre liberales y conservadores, y se iba a proclamar la primera República (1873) y la tercera guerra carlista con asesinatos de políticos importantes incluido.

[1] Es famosa la frase de Luis XIV de Francia, "el estado soy yo".
[2] Igual que Lilburne líder de los niveladores.
[3] Con la que se encuentra en contacto.
[4] De hecho la generaliza a toda la población, ya que anteriormente, estaba reservada para ciertas personas.
[5] Elemento de represión utilizado frecuentemente en países Latinos.
[6] 160 años más tarde, a esto se le llamó “democracia orgánica”.
[7] Como en las guerras napoleónicas.
[8] En realidad 130.000.
[9] Como paso en Alemania, en los años treinta del siglo XX.
[10] Lógicamente este nombre recibían también los diputados del franquismo (1939-1977).
[11] Principal actividad económica de la época.
[12] En enero se publica el Manifiesto Comunista.
[13] Si no contamos el de Cuba.

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